Las rutas del vino en Francia
Sabor, historia y paisajes…
Cuna de los vinos más prestigiosos del mundo, Francia ofrece a los viajeros una experiencia enológica inigualable. Sus rutas del vino combinan patrimonio, gastronomía y paisajes únicos. Te llevamos por un viaje sensorial…
La Ruta de los vinos de Alsacia.
Histórica, esta ruta de 170 km recorre los pueblos floridos clasificados como los más bellos de Francia. Puedes iniciar el recorrido por Estrasburgo o Colmar. Ideal para los amantes del vino blanco, destaca variedades como el Riesling o el Pinot Gris. Con más de 1.000 productores, la región celebra cada año la Feria del Vino de Alsacia en agosto. Además, su arquitectura alsaciana y mercados tradicionales enriquecen la experiencia. Este año, se celebran los 8oo años de Mulhouse.
La Ruta de los vinos de Borgoña.
Con un centenar de denominaciones de origen controladas (AOC), es el reino de los grandes vinos, también es la ruta más solicitada y el recorrido ideal para familiarizarse con los néctares emblemáticos. Desde Gevrey-Chambertin, el pueblo con nueve grands crus, hasta el Castillo del Clos de Vougeot, guardián de la memoria de los monjes viticultores… Por el camino, descubre los secretos de la gastronomía francesa en la Cité Internationale de la Gastronomie et des Vins de Dijon y la belleza de los Hospicios de Beaune, una auténtica obra maestra arquitectónica.
La Ruta de los vinos de Burdeos.
La región produce anualmente unos 700 millones de botellas, siendo uno de los principales exportadores mundiales. Con más de 6.000 castillos de todos los estilos, es un paraíso para los conocedores y las almas curiosas. La ruta atraviesa denominaciones legendarias como Médoc en donde se puede disfrutar de un afterbeach en el jardín de un castillo, o Saint-Émilion y su majestuoso pueblo medieval.
Aquí se viaje en modo slow para saborear el momento y conectar con el patrimonio.
La Ruta de los vinos de Champaña.
A tan solo 150 km de París, está la ruta del famoso vino espumoso, patrimonio de la Unesco. Reims y Épernay son sus pilares. En Reims, podrás visitar, entre otras, las cavas de la Casa Taittinger, 18 metros bajo tierra. Mientras que en Épernay, recorrerás la Avenida de Champagne, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, que se extiende a lo largo de casi un kilómetro y bordeada por mansiones y bodegas históricas. Los pueblos con encanto como Hautvillers, cuna del método champenoise son otra oportunidad de sumergirse en esta región excepcional.
Ruta de los vinos de la Provenza.
La región ofrece una ruta que combina mar, viñedos y lavandas. Desde Marsella hasta Saint-Tropez, atraviesa apelaciones como Côtes de Provence y Bandol. Con 27.000 hectáreas, la mayor parte se dedica al vino rosado. No te pierdes las paradas en Cassis, Le Castellet, Hyères y los viñedos frente al mar de La Londe-les-Maures. Además, la región seduce por su estilo de vida mediterráneo y sus joyas culturales: el anfiteatro romano de Fréjus, las elegantes mansiones de Arles, el monte Sainte-Victoire, tierra de los pintores…
Ruta de los vinos del Valle del Loira.
Conocida como el jardín de Francia, esta región ofrece castillos majestuosos y vinos frescos. La ruta recorre más de 800 km desde Nantes hasta Sancerre, a través de denominaciones como Anjou, Saumur, Touraine y Pouilly-Fumé.
Es perfecta para descubrir tintos ligeros, blancos aromáticos y espumosos elegantes. El castillo de Chenonceau, el Clos Lucé en Amboise y las bodegas trogloditas de Saumur son paradas clave. Con unas 85.000 hectáreas de viñedos, la región es Patrimonio Mundial de la UNESCO.