¡Un viaje onírico por los castillos de Francia!
El 19 de julio se celebra el Día Internacional de los Castillos y, en Francia, sobran razones para unirse a esta fecha. 45,000 para ser exactos… Es la cantidad de castillos repartidos por todo el país: desde fortalezas medievales hasta residencias renacentistas, ese patrimonio es un verdadero tesoro para los amantes de la historia y de la arquitectura.
Te invitamos a descubrir 6 castillos que, más allá de su belleza, tienen historias que vale la pena recordar. Acompáñanos en este recorrido entre anécdotas y fabulas.
Castillo de Brézé, Valle del Loira
A 10 km de Saumur, el Castillo de Brézé es clasificado monumento histórico. Su red troglodita extremadamente bien conservada y su arquitectura neogótica rebuscada lo convierte en un sitio único. El antiguo sistema de defensa es un recorrido bajo tierra, ideado para protegerse de los invasores en la Edad Media. En esta fortaleza subterránea se excavaron inesperadas estancias habitables, así como establos y también cocinas…
Tienes que tomarte el tiempo de conocer este pequeño, pero insólito castillo: con el foso seco más grande de Europa, un complejo troglodita único, la elegante residencia renacentista, la sala de billar, el comedor neogótico, … es más que una visita, es un viaje en el tiempo ¡Y talvez, talvez, la belleza del lugar te de ganas de casarte aquí!
Castillo de Costaérès, Bretaña
Un castillo en una isla privada, podría ser la escena perfecta para una novela de Agatha Christie pero aquí no es la Isla de Burgh, aunque tenga su parte de drama… El castillo fue construido por Bruno Abakanowicz, un exitoso ingeniero en los años 1880. Buscando un lugar para pasar las vacaciones con su hija, su princesita Zofia, mandó hacer esa suntuosa mansión en la Costa del Granita Rosa, un lugar muy concurrido en esta época (Gustavo Eiffel tenia también su casa en la zona).
El Castillo de Costaérès fue testigo de muchas fiestas, también fue el lugar donde Henryk Sienkiewicz escribió su obra maestra, Quo Vadis. Desafortunadamente, durante la segunda guerra mundial, fue requisado por el ejército alemán por lo que, la nieta de Zofia acabo vendiéndolo.
Puedes admirar el castillo desde la península de Renote, pero si tu curiosidad no te deja esperar tu próximo vija en Bretaña, puedes verlo en la serie francesa “La casa” … o, quizás, comprarlo.
Castillo del Haut-Barr, Alsacia
Ubicado en el norte de Alsacia, el castillo del Haut-Barr fue construido en el siglo 12 por los obispos de Estrasburgo para vigilar el valle del Zorn. El «Ojo de Alsacia» como le decían, está construido a 470 metros de altitud y ofrece vistas espectaculares sobre los Vosgos y la Selva Negra, los días despejados puedes alcanzar a ver la aguja de la catedral de Estrasburgo.
El castillo está construido sobre tres rocas conectadas por el Puente del Diablo. La leyenda cuenta que la construcción de este puente sobre el vacío fue tan complicada que el obispo le pidió al mismísimo diablo que lo construyera a cambio del alma del primer hombre que lo cruzara. Problema: el primero en atravesar el puente fue un perro callejero, provocando la ira del diablo que golpeó el pie con tanta fuerza que dejó su huella en la roca.
Castillo de Peyrepertuse, Occitania
La «ciudadela del vértigo» se extiende encima del pueblo de Duilhace, en Occitania, dominando un paisaje excepcional. Esta visita espectacular solo se puede disfrutar si recorres un camino entre viento y piedras. El castillo de Peyrepertuse es candidato al Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2026.
En el 13e siglo era un cuartel militar, su papel no era la defensa sino la vigilancia de fronteras, lo cual explica su posición geográfica, en altura. Desafiaba con orgullo a su vecino, el reino de Aragón. Hoy en día, puedes descubrir los restos de este vasto sitio y disfrutar de un espléndido panorama. Para que la experiencia sea completa refréscate en las cascadas del Moulin de Ribaute después de tu visita y visita el pintoresco y acogedor pueblo de Duilchac.
Castillo de Vault-de-Lugny, Borgoña
A 2 horas de Paris se esconde el Castillo de Vault-de-Lugny, un lugar cargado de historia, apasionadamente restaurado por Isabel y Pascal, que lo transformaron en un discreto hotel de lujo.
13 cuartos y 3 suites, un parque de 70 hectáreas, un restaurante galardonado por una estrella Michelin, un balneario único con una piscina enclavada en una bodega medieval: es el sitio perfecto para soñar y desconectar. En otoño puedes participar a la caza de la trufa, Omega, la mascota del lugar y su legendario olfato, te guiaran por los bosques en búsqueda del sagrado hongo. Es hora de intercambiar su celular con experiencias autenticas.
Castillo de Vaux-le-Vicomte, Sena y Marne
Todo comenzó con un sueño. En el siglo XVII, Nicolas Fouquet, superintendente de finanzas del rey Luis XIV, mando construir una residencia digna de su ambición y refinamiento. Con el arquitecta Louis Le Vau, el paisajista André Le Nôtre y el pintor decorador Charles Le Brun, crearon el castillo de Vaux-le-Vicomte, una obra maestra que sentó las bases del estilo clásico francés.
Inaugurado en 1661 con una fiesta legendaria ofrecida al propio rey, el castillo causó admiración… como celos. Luis XIV, sintiéndose eclipsado, mandó arrestar a Fouquet y a los pocos días, pidió al mismo equipo, un castillo aún más grandioso: Versalles.
Hoy, Vaux-le-Vicomte sigue siendo un tesoro lleno de encanto. La propiedad privada, ofrece visitas, paseos por sus jardines simétricos y experiencias únicas como recorridos nocturnos a la luz de miles de velas.
Más que un castillo, Vaux-le-Vicomte es una historia de arte… y de poder.